miércoles 8 de octubre de 2008

continua capitulo 19...


- No me lo pidas. No ahora, no seas injusto. Soltó, sin poder creer que su boca fuera la que estaba diciendo aquellas palabras, y no la de otra persona.
- ¿Porqué no? Te amo, me amas, y algún día de nuestras vidas íbamos a casarnos. ¡Hagámoslo ahora!- sugirió Harry, casi risueño.
- Porque es... no Harry. No seas... no puedo. Es la primera vez en mi vida que voy a hacer algo por mi, por que me gusta.- contestó Hermione parándose nuevamente, tratando de hacer que Harry entrara en razón.- tenemos 18 años, no podemos...
- Si podemos Hermione, hemos hecho mas cosas que todos los chicos de 18 años juntos...
- Y no quiero que dejes tu trabajo, siempre soñaste con ser Auror...
- Eso era hasta que te conocí. Ahora sólo... sólo quiero estar a tu lado...
- ¡No me pongas en esta posición! No hagas que toda la decisión decaiga sobre mis hombros!
- Hermione, te amo, ¿qué otra prueba quieres que te de?
- No es cuestión de pruebas! ¡Por favor Harry, se sensato! ¡Estás arruinando el momento por encapricharte!
- ¡No es un capricho, es una realidad! ¿Es que acaso no me amas?
- ¿Qué no te amo?- Hermione no soportó mas: las lágrimas comenzaron a brotar y Harry, ante esto, detuvo el discurso que estaba dando,- ¿Cómo puedes decirme que no te amo cuando, desde el momento en que te conocí, no he hecho mas que estar a tu lado? ¿Cuántas cosas abandone por seguirte Harry? ¿Por acompañarte? ¿Por serte fiel? ¡Nadie en el mundo te ama mas de lo que yo te amo ahora!
- No quise... quise decir que... que me digas que es lo que hace que no puedas casarte conmigo.- murmuró Harry, apenado.
- En el fondo... tu también sabes que no podemos casarnos.- respondió la chica, enjugándose las lágrimas con la manga de la camisa. Harry se acercó para abrazarla. Era verdad: él sabía que por mucho que se amaran, les faltaba tiempo aun para llegar a ese momento. Pero la idea de perderla, de no verla, había sido mucho mas fuerte que cualquier otro razonamiento. Sentir como las lágrimas de Hermione humedecían su sweater hacía que la culpa creciera en su interior segundo a segundo. Había arruinado lo que probablemente sería uno de los mejores momentos de sus vidas.
Por mucho que intentara, no había forma de conciliar el sueño. Las sábanas parecían abrazarle la piel, y no importaba cuánto se moviera, no encontraba posición alguna que le permitiera entrar en sueño. No podía borrar de su rostro la mirada suplicante de Hermione, la tisteza que había invadido su tono de voz, y la manera gélida en que, minutos antes, lo había saludado al subir a su habitación. Lo había arruinado por completo. Había arruinado la increíble realción que tenían, y tal vez había perdido también a la mejor amiga que pudiera existir. Pero, por sobre todo, él era el culpable de que ahora Hermione estuviera seguramente llorando, sufriendo al igual que él, sola en su habitación. Había lastimado al amor de su vida... y eso no podía perdonárselo.
Se levantó y urgó en su mochila en busca de un pergamino y una pluma. Se acercó a mesa que había entre las camas de Dean y Neville y, después de mirar un segundo hacia la luna, que se reflejaba difusamente sobre la superficie del lago, comenzó a escribir. Las palabras fluían con tanta soltura como las lágrimas que se derramaban, a su vez, sobre el pergamino. Por primera vez, al escribir una carta, Harry sabía exactamente que decir. Después de varios minutos, algunos tachones y otras pausas, empezó a leer la carta desde el principio. Conforme con el resultado, la selló y la dejó sobre su cama. Suspirando, comenzó a meter sus cosas en su baúl.
Ya casi terminaba de amanecer cuando, tomando coraje, tomó una de las escobas del colegio y subió hasta lo más alto de la torre Gryffindor. Las chicas habían dejado una ventana abierta, por donde entró silenciosamente. Parvati y Lavender dormían profundamente, y alrededor de ellas, desparramados en el piso, había unos cuantos números de "Corazón de Bruja". Harry trató de no pisarlos para no hacer ruido...


Continuara... La escritora pide perdon por estar corta de tiempo y no poder escribir mucho, tuvo problemas con su internet... tiene el ingreso a la universidad, esta trabajando en una pasantia... asi que no ah hecho mucho tiempo y no sabe cuando puede ser la proxima actualizacion agradece a todos por leer su fanfic al igual que yo =)


By La Belu Punchii!!! ^^

miércoles 6 de agosto de 2008

Capitulo 19...


Capítulo diecinueve: siempre vendrán tiempos... peores.-

Años después, Harry recordaría esa etapa de su vida como una mancha en el hermoso tapete de la felicidad que, durante varios meses, había sentido. Y que sentía. Porque, mas allá de los problemas, su relación con Hermione no había cambiado. Ni Ron ni Ginny les habían vuelto a dirigir la palabra, pero eso ya se había tornado rutinario. Y, al menos, ahora Harry y Hermione no debían esconderse. Pasaban la mayor parte del tiempo juntos, y la idea de ser libres de hacer lo que quisieran les parecía una mentira. En el fondo, sabían que extrañarían esos encuentros furtivos, sorpresivos. Harry temió que Hermione se acobardara ante la idea de perder a Ron y a Ginny tal vez para siempre, y que de ésta manera se arrepintiera de lo que estaban haciendo. Pero aquellos temores eran sólo eso, miedos, miedos tontos que nunca llegaron a realizarce. Podría decirse, en todo caso, que las circunstancias habían fortalecido la realción. Y aunque les pareciera imposible en un principio ser mas unidos de lo que ya eran, a medida que los meses pasaban se daban cuenta de que nunca terminaban de conocerse, de que se vivían descubriendo, y de que esos factores acrecentaban el amor mutuo que se tenían. Harry sabía, cada día y a cada segundo, que Hermione era el amor de su vida. No se imaginaba un futuro sin ella, porque la idea de separarse de su mayor fuente de alegría y consuelo era simplemente aterradora.
- ¿Crees que vas a casarte conmigo?- Le preguntó una tarde, mientras ella estudiaba y el limpiaba la escoba.
- Creo que no nos queda otra opción. Tu no has aprendido a plancharte las camisas. Así que en todo caso, eres tu el que no tiene otra opción.- Le contestó ella, bromeando. Harry la miró, tratando de entenderla, y se le acercó.
- Dime que si. Dime que te casarás conmigo.- Le murmuró, arrodillado, mirándola la los ojos.
- Si. Estoy segura de que así lo haré. Y se que el día en que eso ocurra... seré la persona más feliz del mundo.- le contestó ella, y lo besó.
Pero, en definitiva, aquellas charlas no podían ser tomadas en serio. Y a medida que pasaba el año, Harry se daba cuenta de que en cualquier momento comenzarían a llegar las propuestas de trabajo para ambos, y sobretodo para Hermione. Y así ocurrió cuando, en la tarde de un sábado previo a los exámenes finales, la Profesora McGonaggal los citó en su despacho.
- Bueno... se alegrarán de saber que han recibido ofertas aun antes de haber siquiera cursado sus exámenes.- Les comentó mientras les servía un te. Hermione sonrió, y Harry también. Era evidente que no podían ocultar su orgullo.- Usted, Señor Potter,- continuó la Profesora,- ha sido convocado por el departamento de Aurors. El mismísimo Ministro Kingsley le envía esta carta en donde lo invita a unirse en cuanto a usted le parezca conveniente.-
- Eso... es genial! ¡Fantástico!- Le dijo Hermione abrazándolo.
- ¡Si, lo se! Es lo que siempre quise.- Contestó él, tratando dede no sonar tan contento consigo mismo.
- Por su parte, Señorita Granger, ha recibido tres propuestas laborales distintas. Le han ofrecido un cargo como asistente del Ministro, otro como secretaria en el Departamento de Criaturas Mágicas, y por último como representante de Inglaterra en el bloque juvenil de la Confederación Internacional de Magos.- Explicó McGonaggal y, esta vez, el orgullo se hizo evidentemente visible en los ojos de la Profesora.
- ¿Tres puestos? Yo... yo no se que decir. No se si... ¿tres cargos? ¿Está segura?- Hermione había caído presa de su propia incredulidad. Tenía la vista fija en el borde la mesa, y sólo la quitó cuando Harry se acercó para abrazarla.
- Es genial cariño, tendrás para elegir. ¡Te felicito! No hay dudas de que harás bien cualquier trabajo que te propongas.- le dijo Harry.
- Tienen una semana para decidirse a contestar sus propuestas. Piensenlo bien. Sobretodo usted, Señorita Granger.- Agregó la Profesora cuando los chicos se retiraban del despacho.
- ¿Y bien? ¿Cual crees que vas a elegir?- Inquirió Harry cuando, ya sólos, comenzaron a dirigirse hacia los jardines.
- No lo se. El de la Confederación Internacional es el que mas me agrada pero...-
- ¿Pero que? ¡Es perfecto para ti! Creo que lo harías genial y ademas...-
- Si, pero el problema...- lo interrumpió ella,- es que las oficinas de la Confederación Internacional están... en París.- culminó, mirándolo brevemente.
- ¿En... en París?- preguntó Harry, tratando de captar la idea.
- Si. En París. Tendría que mudarme.- Contestó ella. No quería mirarlo, no podía hacerlo.
- Bueno... pero aun no lo has decidido, quiero decir... tenemos tiempo. ¿No? Y... tal vez te lleguen otras propuestas... y no tengas que... no tengamos que separanos.- dijo Harry, tratando de restarle importancia a la cuestión.Pero ambos sabían que aquello era de suma importancia, y que de nada valía dejarlo a un lado para charlarlo más tarde. Esa tarde fue una de las más incómodas que Harry había pasado en su vida, y su mente estaba centrada sólo en una idea: cómo hacer para que Hermione y él no tuvieran que separase.
A medida que la semana pasaba, el muchacho barajaba las posibles opciones. Todas sus esperanzas estaban puestas en que Hermione no eligiera el trabajo en Paris, o que le llegaran nuevas propuestas. Pero cuando en la tarde del viernes, después de la clase de Transformaciones, McGonaggal los invitó a pasar a su despacho, Harry comprendió que la lucha estaba perdida.
- ¿Qué es lo que van a hacer?- les preguntó, mientras los observaba por detrás de aquellos anteojos con cierto brillo en los ojos.
- Bueno,- dijo Harry,- aceptaré el puesto en el Departamento de Aurors. Es lo que siempre quise.
- Has decidido bien, Potter, te lo aseguro.- contestó la Profesora, tendiéndole la mano para estrechársela. Volvió a sentarse y miró a Hermione.- ¿Y tu, Hermione?
- Yo... quisiera que Harry se retire para... poder charlar con usted.- murmuró ella. Harry la miró: aquello sólo podía significar que Hermione iba a aceptar el puesto en la confederación internacional. Harry contuvo la respiración, expectante. La profesora los miró por un segundo, y le dirigió un gesto afirmativo al muchacho, indicándole que se retire. Sólo cuando Harry cerró la puerta detrás de él supo que aquella era la prueba mas grande que su relación con Hermione debería afrontar. Caminó distraídamente hasta las escaleras y se sentó en los primeros escalones, con las manos en la cabeza. Oyó el sonido de una dura puerta de madera abrirse para volverse a cerrar, y el ruido amortiguado de pasos que se acercaban por el corredor. El inconfundible perfume de Hermione la presidió. Harry levantó la vista y no pudo contener el impulso de abrazarla. Se paró para colocarse frente a la chica, y la rodeó con sus brazos, pero Hermione se apartó inmediatamente, mirando al piso.
- Antes... antes que nada debes saber que... acepte el trabajo en Paris.- murmuró, cerrando los ojos. Harry la miró por un segundo, y se sentó de nuevo en la escalera.
- Bueno... ¿eso que significa?- inquirió el muchacho. Hermione se sentó a su lado y lo tomó de la mano.
- Debo irme a vivir a Paris. No podré vivir mas contigo.- contestó.
- Y... ¿cuándo nos veremos? ¿Que haremos de ahora en adelante? ¿Cómo seguirá todo?- preguntó Harry, sin mirarla.
- No lo se Harry, no lo se. Pero esta es realmente la oportunidad de mi vida y no quiero desaprovecharla.- respondió ella, tratando de justificarse.
- Te entiendo... te entiendo perfectamente. Es solo que... te amo. No puedo vivir sin ti.- susurró él, y volví su mirada hacia la chica. Una lágrima recorría su mejilla, y Harry vió reflejado en los ojos de Hermione el mismo dolor que él sentía.
- Yo también te amo pero...
- Dime... dime que puedo hacer para que las cosas sean diferentes. Puedo... puedo rechazar el trabajo, puedo mudarme contigo a Paris y... buscar trabajo allí.- barajó Harry. Hermione se paró y se apoyó en el borde de la ventana.- No tenemos porque decidirnos ahora, podemos viajar, y esperar un año a dos y no se...
- Basta.- susurró la chica.- no quiero que dejes tu trabajo, ni que... no quiero...- levantó la mirada y se sorprendió al ver que Harry se había acercado a ella. El muchacho la miraba decididamente, como nunca la había mirado, y Hermione notó que le temblaban las manos. Harry entrelazó sus dedos con los de Hermione y soltó un suspiro.
- Cásate conmigo.- le suplicó. La chica lo miró incrédula, esperando que Harry se echara a reír y le dijera que todo aquello era una broma, una broma de mal gusto. Pero cuando estaba por comenzar reírse, Harry volvió a mirarla y repitió: - Por favor. Cásate conmigo.- las rodillas le temblaron, y calló sobre los fríos escalones de mármol. Miró a Harry. El tono de súplica de la vos del muchacho y la mirada expectante que le dirigía hicieron que la palabra “Sí” fuera la única que se cruzara por su mente. Pero increíblemente, no podía decirla.
- No me lo pidas. No ahora, no seas injusto. Soltó, sin poder creer que su boca fuera la que estaba diciendo aquellas palabras, y no la de otra persona.
- ¿Porqué no? Te amo, me amas, y algún día de nuestras vidas íbamos a casarnos. ¡Hagámoslo ahora!- sugirió Harry, casi risueño.
- Porque es... no Harry. No seas... no puedo. Es la primera vez en mi vida que voy a hacer algo por mi, por que me gusta.- contestó Hermione parándose nuevamente, tratando de hacer que Harry entrara en razón.- tenemos 18 años, no podemos...
- Si podemos Hermione, hemos hecho mas cosas que todos los chicos de 18 años juntos...



Continuara...


By La Belu Punchiii!!! ^^

viernes 1 de agosto de 2008

Capitulo 18 (Doble Fragmento)


Capítulo dieciocho: aclaraciones.

Caminaba lentamente por el borde del lago, mirando como el sol se ponía en el horizonte. Tal vez fuera su imaginación o su hambre, pero sentía el inconfundible olor de la comida de Hogwarts en el ambiente. Se detuvo. Mas que la comida e irse a la cama, lo que mas ansiaba era verla. Sentía que sus días no valían la pena si no la tenía cerca. Y debía admitir que cada vez se le dificultaba más esconder la relación, especialmente porque se pasaba el día entero pesando en ella, en lo que le diría cuando se vieran, en lo que harían juntos. Nunca se había planteado en su vida objetivos a largo plazo, ni había planificado su futuro. Pero en esos últimos meses todo eso había cambiado: sabía perfectamente lo que quería, y mas que nada, a quien quería como compañera. Se sobresaltó al oír el inconfundible sonido de alguien que se acercaba pisando la hojarasca.
- ¿Qué haces aquí? Estaba preocupada por ti.- inquirió con cierto tono de reproche esa tan conocida vos que le provocó un escalofrío en la espalda.
- Necesitaba pensar.- se limitó a contestar él, volteándose y acercándose a la muchacha. El viento le había sonrojado las mejillas.
- ¿pensar en...?- preguntó ella acomodándole el cuello de la camisa.
- En la falta que me hacía estar contigo. Así como ahora.- respondió encogiéndose de hombros, y tomándola de la cintura.
- Ten cuidado, pueden vernos.- murmuró ella mirando a los costados, pero sin separarse.
- Descuida, el sol ya casi se pone del todo, y todo el mundo debe estar comiendo. Somos los únicos locos que estamos congelándonos aquí afuera.- contestó el sonriendo. Hermione también sonrió. De nada valía que se hiciera la preocupada por el resto del universo, cuando en realidad nada le interesaba más en ese momento que el muchacho que tenía en frente. Se acercó más y lo rodeó también con sus brazos.
- - Te extrañé.- le susurró, suspirando.
- - No lo digas dos veces.- Respondió él.- Estoy cansado de esta situación. No lo soporto más. Quisiera... gritarlo...- se soltó de la chica, y se alejó unos pasos hasta una roca cercana. Se trepó al a roca y comenzó a gritar.- ¡Escucha esto Ron Weasley o cualquier estudiante de Hogwarts que tenga problemas con que esta hermosa jovencita y yo nos queramos! ¡Ya no me importa! ¡Lo único que quiero es que lo sepa todo el mundo... que sepan que la quiero! ¡Que ya no me importa lo que piensen!- Hermione se acercó riendo, y se subió también a la piedra. Cuando estaba por besarlo, se oyó un ruido entre los matorrales cercanos. La chica se pegó a Harry, asustada. Una figura alta y flacucha se asomó y la cabellera pelirroja resplandeció ante los últimos rayos de sol.
- - Bueno, lo lograste. Me acabo de enterar.- Dijo la vos de Ron Weasley, crispada por el cólera.
- - Ron, espera... vuelve...- Gritó Hermione, tomando a Harry del brazo, para que la siguiera. Se bajaron de la piedra, pero los pasos del pelirrojo se perdían, y su silueta ya se había dibujado en el haz de luz de la puerta entreabierta del castillo.
- - Genial. Perfecto. ¿No se te ocurría otra manera mas idiota de hacer que se entere, no?- Le dijo la chica a Harry, con tono enojado, pegándole en el brazo.
- - ¿Y como diablos iba a imaginarme que Ron estaría escondido escuchando?- respondió él, apurando el paso para alcanzar a la chica, que ya subía la escalinata del castillo, hecha una furia.
-
- Cenaron en silencio, respondiendo con gruñidos a las preguntas que Neville les hacía. Ni Ron ni Ginny estaban en la mesa, y Harry supuso que su hermano ya debía de haberle contado lo que había escuchado. Hermione se paró y, acomodándose la pollera, le echó una mirada asesina a Harry, por lo que el chico también se paró. Hacía meses que no la veía enojada de esa manera. Años tal vez. Tenía ganas de... reírse. ¿Reírse? ¡Sí, de reírse!
- - ¿Se puede saber porqué diablos te estás riendo? No encuentro un sólo detalle en toda la situación que me parezca gracioso.- Indagó Hermione, y giró a la derecha para entrar en un atajo y llegar así más rápido a la torre Gryffindor. Harry decidió que era mejor guardarse las ganas de reírse. Pasaron por el retrato de la Dama Gorda, y entraron a la sala común que estaba totalmente vacía.
- - No están aquí.- Comentó Harry.
- - Es obvio que no están aquí, a menos que sepan transformarse en sillones.- Contestó Hermione. Se paró en el primer escalón de la escalera hacia los dormitorios de los chicos. Harry s quedó abajo, mirando por la ventana,- ¿Y bien?- soltó la chica después de un segundo.
- - ¿Que?- preguntó Harry totalmente desconcertado.
- - No harás nada? ¿Te quedarás ahí cruzado de brazos?- le gritó con vos chillona.
- - ¡Y que pretendes que haga! Ni siquiera se adonde están.- se defendió el muchacho.
- - ¡Oh está bien! El hecho de que tengas el único mapa del mundo que te muestra la ubicación exacta de todas las personas en este colegio no nos sirve de nada.- Respondió ella con sarcasmo.
- ¡Oh está bien! El hecho de que tengas el único mapa del mundo que te muestra la ubicación exacta de todas las personas en este colegio no nos sirve de nada.- Respondió ella con sarcasmo. Segundos después, Harry bajaba a zancadas la escalera. Se frenó frente a Hermione y, tomándose el costado mientras recuperaba la respiración, contestó.
- Están... en la Torre de Astronomía.- Murmuró, mientras le echaba la capa de invisibilidad sobre los hombros. Salieron por el retrato y se encaminaron tan rápido como la capa les permitía a la Torre. Los pasillos comenzaron a llenarse de alumnos que, llenos y somnolientos, conversaban animadamente mientras se dirigían a sus respectivos dormitorios. Harry sentía la agitada respiración de Hermione a su lado, y como poco a poco la marcha de ésta iba bajando su ritmo.
- Falta poco.- Le murmuró, tratando de entablar conversación.- Sólo debemos girar a la derecha y entonc..-
- ¡Ya se que falta poco, y se que debemos girar a la derecha, y luego a la izquierda para subir la escalera! ¡Por si no te habías dado cuenta, yo también he vivido los últimos ocho años de mi vida en el castillo!- Respondió Hermione, tratando en vano de controlar su vos. Harry la miró. En el fondo, muy en fondo, el sabía la verdad: la ira que Hermione tenía para con él era la manera en que la chica disfrazaba el miedo de tener que enfrentarse a Ron y a Ginny. Y Harry lo entendía porque en ese momento... el también estaba asustado. Se detuvo, y la capa lo descubrió. Hermione también se detuvo, y se volteó para mirarlo inquisitivamente, momento que el muchacho aprovechó para tomarla de los hombros.
- Escúchame, yo también estoy nervioso. Pero no lograremos nada peleándonos, y menos aún si vamos a explicarles las cosas con este humor.- Le dijo, mientras la chica miraba al piso. Esperó que Hermione acotara algo, pero al no hacerlo, el muchacho continuó.- Te pido por favor que respiremos hondo, nos tranquilicemos y pensemos en que vamos a decirles.
- Creo que no debemos hablar con los dos juntos. Es mejor que tu hables con Ginny y yo hable con Ron. Y así... hay menos posibilidades de que él trate de hacerte daño.- Observó Hermione luego de unos momentos de silencio. Harry la miró. El tono preocupado que le chica había utilizado le hizo entender que su enojo para con él se había apaciguado.
- Está bien. Así en vez de hacerme daño a mi, te lastima a tí. No hay problema.- Contestó Harry con ironía. Hermione se limitó a mirarlo amenazadoramente, y Harry entendió que no había discusión: el debía explicarse ante Ginny. Subieron en silencio el último tramo de las escaleras, ya sin la capa puesta, y se frenaron frente a la gruesa puerta de roble, que se hallaba cerrada. Harry le echó una última mirada a Hermione, quien asintió con la cabeza, y el muchacho abrió la puerta. No había nadie en la sala, y las dos sombras de los Weasleys entraban a la habitación por la puerta que conducía al balcón. Parecía que no habían notado que no estaban más solos. Hermione carraspeó, para hacerse notar, y Harry se aferró a su varita, que estaba guardada en el bolsillo de su campera. Miró primero a Ron, y después a Ginny. Por algún extraño motivo, Harry se imaginó que la chica estaría llorando cuando ellos llegaran, pero la expresión de la pelirroja era de una ira inconmensurable, para la cual las lágrimas no son solución.
- ¿Qué hacen aquí?- Preguntó Ginny, con tono amenazador, mirando a Harry.
- Vinimos... a hablar con ustedes. A... explicarles las cosas.- Contestó Hermione tratando de sonar tranquila, como si hubieran ido a visitarlos para tomar el te y charlar de Quidditch.
- ¡Claro! ¿Supusieron que nos encantaría saber como en estos meses nos han engañado? Pues bien, se equivocaron.- Dijo Ron, cruzándose de brazos.
- Miren, no hemos venido a discutir. No queríamos que... que se enteraran de esta forma, no era nuestra intención... nosotros..- Comenzó Harry, pero Ron lo interrumpió, gritando a vos en cuello.
- ¡¡¿¿Que no querías que me enterara de esa manera??!! ¡Perfecto! ¡Entonces iba a enterarme cuando me llegara la invitación a su casamiento! ¡O cuando tuvieran el primer bebe!
- Ron por favor escúchanos, te lo ruego...- Dijo Hermione con aquel tono suplicante en su vos que Harry tanto odiaba escuchar.
- ¿Porqué debemos escucharlos? ¿Porqué? ¿Acaso ustedes nos escucharon en esos meses en que estábamos peleados? ¡¡NO!! ¡Se limitaron a pasear por ahí, comprar televisores, hacer fiestitas! ¡Nunca una carta para Ron y Ginny! ¡Nunca una tarde de te, una respuesta, NADA! ¡Silencio! ¡Se los podría haber tragado la tierra que no nos hubiéramos enterado!- Replicó Ginny perdiendo la compostura.
- ¡No voy a permitírtelo! ¡No voy a permitir que nos eches la culpa sólo a nosotros cuando sabes que la culpa es compartida! ¡Vinimos aquí a explicarles porqué las cosas se dieron como se dieron, y porque los consideramos nuestros amigos, aun después de todo este tiempo! ¡Pero no voy a bajar la cabeza por el simple hecho de que me levantes la voz!- Le contestó Harry, gritando por sobre los alaridos de Ginny.
- ¡Fuiste un hermano para mi Harry! ¡Y sabía que la amaba, que la amaba con locura! ¿Como pudiste? ¿Como te atreviste?- Murmuraba Ron, mirándolo con los ojos cargados de furia. Hermione no le sacaba la vista de encima: estaba segura de que Ron intentaría hacerle algo a Harry.- ¡Y tu, habla! ¡No te quedes callada tratando de pasar desapercibida!- le gritó el pelirrojo a la chica.
- No intento hacerlo, sólo que me parece que ya somos lo suficientemente grandes como para mantener una charla adulta, y no estar discutiendo como niños de primer año.- Respondió la chica, defendiéndose. El resto hizo una pausa. Harry exhaló un suspiro, y miró a los Weasleys, esperanzado. En el fondo, aquella reacción era de esperarse. Intercambió una mirada nerviosa con Hermione, quien parecía a punto de llorar.
- No... no vinimos aquí a discutir. Si quieren escucharnos, saben adonde estamos. Si no... lo único que puedo decirles es que nos perdonen por la manera en que hicimos las cosas. Pero, al menos yo, no estoy arrepentido de... de haberme enamorado de Hermione, de amarla como la amo. Lo siento. Lo siento mucho. Pero no podemos cambiar lo que sentimos. O al menos... lo que yo...
- Y lo que yo también siento. Lo lamento... en serio que si.- Lo interrumpió Hermione, y trató de mirar a Ron.
- Entonces no pueden pedirnos a nosotros que no nos sintamos de esta manera. O que cambiemos lo que sentimos.- Contestó Ron, sin mirar a nadie.- Voy... a pedirles que se retiren, que nos dejen solos.
- Si. Claro.- Murmuró Hermione, y tomó a Harry del codo, arrastrándolo hacia la puerta.-


Continuara...


By La Belu Punchiii!!! ^^

miércoles 30 de julio de 2008

Disculpas y Nuevo Trailer Del Pincipe Mestizo...




Bueno priumero empiezo pidiendo disculpas por haberme ausentado un mes entero sin colocar ninguna entrada... esta un poco abandonadito esto =P jajaja... pero no se preocupen voy a tratar de volver a full y creo que es el momento ideal con esta entrada del nuevo trailer de la Nueva pelicula de Harry Potter y El Principe Mestizo... ya estamos a pocos meses y a pesar de que esta vez Warner Bros. nos ah hecho esperar mas de lo acostumbrado, ya que las anteriores peliculas nos lleno de trailes con muchos meses de antelacion, y ahora solo a tres meses... si ya no falta nada! TRES MESES, 90 dias!
Personalmente ver el trailer, recordar el libro y todo lo que va a pasar y las imagenes, los dialogos, me ah congelado la sangre y me emociono de una manera inexplicable... imagino que a ustedes fans les pasara exactamente lo mismo...
Sin mas los dejo para que la vean, muy pronto prometo subir mas fragmentos del FanFic =) perdon nuevamente por tenerlos todos un mes en ascuas y gracias a todos los que siempre visitan la pagina =)

martes 1 de julio de 2008

Fin del capitulo 17...


La sala común estaba vacía, puesto que aun era muy temprano. Harry se acomodó en una de las butacas por las que se veían, a través de la ventana, los jardines del colegio bañados de sol. La gente empezó a despertarse, y la sala se fue llenando de “buenos días” y murmullos de excitación por le pronto viaje a Hogsmade. Hermione bajó minutos después, con la cara hinchada por el sueño, y le dirigió una sonrisa a Harry.
- Estás muy linda.- le susurró él.
- ¿En serio cada vez que me ponga esta camisa vas a hacer ese comentario?- indagó ella sonriente, casi sin mover la comisura de su boca. Bajaron a desayunar con el resto, y luego se dirigieron al hall, donde Filch revisaba la lista de los alumnos con permiso. Harry tomó a Hermione por la muñeca una vez que llegaron al sendero, y la condujo detrás de un árbol. Le echó la capa para hacerse invisible por arriba, y la chica rodeó con su brazo la cintura del muchacho. Siguieron caminando debajo de la capa hasta que llegaron al pueblo. Decidieron hacer las compras después, si les quedaba tiempo. Caminaron bajo la capa hasta llegar al límite del pueblo, donde el sendero se perdía entre la inmensidad del campo.
- ¿Lista?- le preguntó Harry al llegar a una bifurcación. La chica asintió, y se tomó fuertemente del brazo del muchacho. Sintieron como sus pies se despegaban del suelo, y aterrizaban segundos después en otro un poco mas duro. Harry abrió los ojos. Tal vez porque era sábado en la mañana y aun era bastante temprano, o porque el ritmo del pueblo solía ser así todos los días, las calles estaban tan desiertas como aquella Nochebuena en que lo habían visitado por primera vez. Hermione metió la capa en su bolso y, tomados de las manos, caminaron lentamente por aquella calle familiar. El cosquilleo de ansiedad de Harry se acrecentaba, y quería correr hasta la verja que ahora veía, justo al lado de la pequeña iglesia, y pegar un salto para cruzarla. Apuró el paso en los últimos metros, y soltó a Hermione, quien continuó caminando al mismo ritmo. Abrió la pequeña puerta de madera, que soltó un chillido, y siguió el sendero con más determinación que la primera vez, puesto que ahora ya sabía el recorrido. Miró de soslayo la tumba de Ariana y Kendra... y otras dos de mármol blanco surgieron, resplandecentes por la luz del mediodía. Ahí estaban. A centímetros. Dos pasos mas, y se encontraría con ellos de nuevo. Pero se detuvo en seco. El chirrido de la puerta le dio a entender que Hermione ya había llegado hasta el cementerio. Sintió sus pasos amortiguados acercarse, y el inconfundible perfume floral que tanto le gustaba a Harry. La mano de la chica se entrelazó una ves mas con la suya, y Harry tomó coraje para acercarse a la tumba. Era mucho peor que la primera ves. Todo lo que había ocurrido después había hecho que Harry valorara más su propia vida, y se sintiera enormemente agradecido por estar con vida, por ser feliz, por darse el lujo de respirar, caminar, y amar a su novia cada día de su vida. Calló de rodillas, y apretó los ojos tratando de imaginarse a sus padres... abrazándolo. Pero era en vano. Sus restos yacían fríos bajo la tierra, y eran sólo una simbología desagradable. Hermione se arrodilló a su lado, y en ese momento Harry lo comprendió todo. Lo único real en el mundo era Hermione. Su tibia mano sumergida en las profundidades de la del muchacho, su suave vos murmurando cosas que Harry no escuchaba, y la luz del sol arrancándole destellos de su cabello. Ella era todo. Ella hacía valer a cada segundo el sacrificio de James y Lily, y le daba a Harry un motivo para agradecer cada mañana que sus padres se hubieran sacrificado por él. Harry deseó mas que nunca juntarlos a todos, abrazarlos, decirles cuánto los amaba, lo mucho que significaban para él. Abrió los ojos. ¿Porqué había ido? No necesitaba estar en ese lugar para estar con sus padres. Los llevaba a cada lugar adonde iba. ¿Cuántas veces le habían dicho que era igual a su padre? ¿En cuantas ocasiones le habían repetido que tenía los mismos ojos que su madre? ¡Y él no había entendido para nada el sabio significado de esas palabras! Se sentía mas cerca de sus padres que nunca, pero no por el hecho de estar en el lugar en que sus restos reposaban, si no porque había entendido que sus padres habían muerto, pero nunca lo habían dejado.
Se incorporó y miró a Hermione a los ojos por un segundo.
- Lo lamento... no quería que ... no era mi intención que te sintieras mal..- murmuró la chica, abrazándolo. El suspiró, y le sonrió.
- En realidad... me siento mejor que nunca.- le contestó. La chica frunció el entrecejo, pero una sonrisa se dibujó en su rostro. Harry señaló el sendero de regreso al pueblo. Caminaron entre las antiguas tumbas, cruzaron la verja, y Hermione se detuvo en seco.
- ¿No quieres... ver la casa?- indagó, señalando la calle a su izquierda. Harry dudó un segundo y, abrazándola, contestó.
- No... volvamos a nuestra casa.-



Continuara...


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viernes 27 de junio de 2008

Continuamos capitulo 17


Es injusto que no pueda estar contigo, cuando cada día lo deseo mas... cuando eres mi principal fuente de felicidad. ¿Por qué? ¿porqué siempre terminan perjudicándome a mi?- dicho esto, se tumbó cabeza arriba sobre el césped. Hermione no le contestó. Se sentía tan conmovida por las palabras de Harry, que se limitó a mirarlo con los ojos llorosos a causa de la emoción. La realidad era que él tenía razón. ¿Porqué todo debía ser tan complicado? ¿Hasta cuando tendrían que esconderse o... esconder lo que les pasaba? Sintió un deseo ferviente de que el resto del universo desapareciera, de que sólo quedaran ellos dos, el árbol y el césped. De que no hubiera miradas curiosas, ni palabras de reproche, ni personas que pudieran salir heridas. Pero era imposible. No importaba cuanto lo deseara ella, ni cuanto lo deseara él... nada cambiaría la situación. Harry tenía la vista clavada en la copa del árbol, y se despeinaba distraídamente el remolino de su negra cabellera. Hermione lo miraba atentamente esperando que reaccione, que diga algo. Pasaron segundos, o horas (les era muy difícil medir el tiempo que pasaban juntos), y entonces Harry... sonrió. Hermione lo miró consternada.
- ¿Porqué sonríes?- preguntó.
- Porque, a pesar de todo, no puedo tener mejor compañera en esta aventura que... la que tengo ahora.- le contestó, y reposó su cabeza en las piernas de la chica. Ahora ella le revolvía el cabello.
- Tenemos que tener mas cuidado... ser mas cautos. Eso es todo.- agregó Hermione.
- Lo intentaré. Lo prometo.- dijo él, juntando su mano con la de la muchacha.
- Quiero proponerte algo.- soltó Hermione misteriosamente. Harry se incorporó.
- ¿Tiene que ver con anillos, un vestido largo y una túnica de gala?- bromeó.
- Para nada.
- Mejor así.
- Omitiré ese comentario.- replicó Hermione, por sobre las risas del muchacho. Esperó que se calmara, y continuó.- Sabes que la próxima visita a Hogsmade es el día de Halloween.
- Lo leí esta mañana en el tablero de anuncios.- contestó Harry.
- Pues bien, ayer mantuve una charla con McGonnagall. Le pregunté si en esas excursiones podíamos... desaparecernos. Ir a otro lugar.
- ¿Y que te dijo?
- Que, como somos mayores de edad, podemos hacerlo siempre y cuando regresemos a la hora pautada.-explicó la jovencita.
- ¿Y adonde quieres que vallamos?- indagó Harry.
- Pues bien, estaba pensando que... bueno, coincide con el aniversario de la muerte de tus padres. Y que podíamos hacer una visita al Valle de Godric. Ya sabes... ir con más tranquilidad... ahora que ya no hay peligro de que... seamos engullidos por una serpiente gigante ni nada de eso.- concluyó Hermione con una sonrisa tímida. Harry la miró dubitativo. Realmente quería volver al Valle, y la idea de ir justo el día del aniversario de muerte de sus padres era muy tentadora, pero igualmente tenía que hacerse a la idea.
- Lo pensare.- contesto luego de unos momentos.
- Bien. Tienes bastante para hacerlo.- concluyó la chica. Se quedaron en silencio, y mas tarde entraron al castillo.


Harry trataba de recordad como los muggles festejaban aquellas celebraciones, pero después de vivir la mitad de su vida en el mundo mágico, se le hacía dificultoso. Igualmente, era obvio que los muggles no tenían calabazas flotantes, ni pequeños monstruos salvajes corriendo en sus pasillos para Halloween. La mañana del 31 amaneció húmeda y fresca, y los destellos dorados del horizonte prometían un día soleado. Harry despertó temprano. En realidad, no había dormido casi nada: la ansiedad por volver al Valle de Godric le provocaba un cosquilleo difícil de ignorar. Era como estar a horas de reencontrarse con un amigo al que no se ve desde hace mucho tiempo. Sentía que volver al lugar en donde todo había empezado para él significaba ponerle fin a toda esa historia de una vez, comenzar de nuevo.
La sala común estaba vacía, puesto que aun era muy temprano. Harry se acomodó en una de las butacas por las que se veían, a través de la ventana, los jardines del colegio bañados de sol. La gente empezó a despertarse, y la sala se fue llenando de “buenos días” y murmullos de excitación por le pronto viaje a Hogsmade. Hermione bajó minutos después, con la cara hinchada por el sueño, y le dirigió una sonrisa a Harry.
- Estás muy linda.- le susurró él.
- ¿En serio cada vez que me ponga esta camisa vas a hacer ese comentario?- indagó ella sonriente, casi sin mover la comisura de su boca. Bajaron a desayunar con el resto, y luego se dirigieron al hall, donde Filch revisaba la lista de los alumnos con permiso. Harry tomó a Hermione por la muñeca una vez que llegaron al sendero, y la condujo detrás de un árbol. Le echó la capa para hacerse invisible por arriba, y la chica rodeó con su brazo la cintura del muchacho.



Continuara...



By La Belu Punchii!!! ^^

lunes 23 de junio de 2008

Doble Fragmento... Fin capitulo 16 y comienzo del 17 =)


Harry se sentó a su lado, todavía tratando de descifrar que era lo que acababa de ocurrir. Pasó un brazo por sobre los hombros de Hermione, y ella recostó su cabeza en el hombro del chico. Ambos suspiraron al mismo tiempo.
-¿Sabes? Prefería cuando nos peleábamos hace unos segundos.- Comentó Harry. Hermione lo miró unos segundos y, asintiendo, comenzaron a reírse. Lo bueno de aquellos errores era, principalmente, que los cometían juntos.
En el momento en que las ventanitas iluminadas del castillo irrumpieron a lo lejos en la escena, Harry se dio cuenta de lo estúpido que había sido considerar la idea de no volver a Hogwarts. Por lo menos al principio, sabía que extrañaría su vida anterior, pero terminaría acostumbrándose. Posó su mano mecánicamente sobre la de Hermione, tratando de acariciarla. La chica la retiró al instante, y con una mirada para nada discreta, señaló a Neville y a Luna, que compartían en carruaje con ellos. Los dos chicos habían dejado de hablar, y miraban fijo al lugar en que segundos antes las manos de Harry y Hermione habían estado a punto de entrelazarse. Hermione carraspeó.
- ¿Qué estabas contando de tu verano Neville?- Preguntó la chica mirándolo dulcemente.
- ¿Qué?- Se sobresaltó el aludido, volviéndose a Hermione, quien había dejado su dulzura atrás.- Ah... oh. Si mi tío Archie me llevó al Sur en busca de...
- ¿Saben que? No lo entiendo.- Lo interrumpió Luna.
- ¿Qué no entiendes? ¿Lo de los árboles sin gravedad? Porque puedo explicártelo...- se entusiasmó Neville.
- ¡No tonto, no eso! No entiendo porque... se esconden.- Volvió a interrumpirlo Luna, mirando con el ceño fruncido a Harry y a Hermione, alternativamente.
- ¿Esconder que?- Inquirió Hermione tratando de adoptar un tono sorprendido poco creíble.
- ¡Vamos Hermione recuerda con quien estas hablando! ¿Qué acaso Harry te estaba peinando cuando entré en el compartimiento?- replicó Luna. Los ojos le brillaban como si hubiera descubierto una nueva y alucinante criatura capaz de convertir el agua en oro. Hermione adoptó aquella típica mirada suya que precedía a una larga discusión, pero luego de tomar aire tres veces sin saber que decir (lo cual Harry consideró como un momento histórico), dirigió su mirada hacia el ojiverde como pidiéndole ayuda. Harry carraspeó, y miró a Luna, quien seguía luciendo su mejor cara de “sabes que tengo razón”.
- Lo que... lo que sucedió... no es... no era lo que parecía... en realidad solo estábamos...- no importaba cuanto Harry tratara de controlar su voz, esta permanecía ronca por los nervios de verse obligado a dar explicaciones cuando sabía perfectamente que no había manera de que Luna hubiera mal interpretado lo que había visto. La mirada asesina de Hermione no lo ayudaba para nada, y menos aun la extraña expresión de Neville, de suma concentración, como si estuviera leyendo un libro que no entendía. Permanecieron en silencio mirándose unos a otros.
- Valla, no lo entiendo.- se lamentó Neville.- ¿Qué puede ser tan malo como para que quieran ocultarlo?- comenzó a reírse.- ¡Ni que los hubieras encontrado... besándose o algo por el estilo!- concluyó mirando a Luna.
- Eso es exactamente lo que he hecho.- contestó esta, restándole importancia. Los ojos de Neville adoptaron el tamaño de dos platos de fiesta, y Hermione soltó un suspiro.
- Gracias Luna.- murmuró la chica, y se tapó la cara con las manos.
- Pero... pero tu... y el ... y ustedes. ¡No puede ser! No... deben estar bromeando.- soltó Neville consternado comenzando a reírse, pero en el momento en que percibió las caras de horror de Harry y Hermione, y la expresión de triunfo de Luna, comprendió que aquello no era una broma.
- Creo que tenemos derecho a saber. No veo porque no pueden confiar en nosotros.- agregó Luna sonriendo tímidamente.
Harry miró a Hermione, tratando de captar si esta quería o no que los demás se enteraran de todo, pero ésta tenía su cara hundida aún entre sus manos. Harry tomó aire, y comenzó a explicarles.
- Deben saber en primer lugar que nadie...-enfatizó esta última palabra, y los miró de manera asesina,- y cuando me refiero a nadie digo absolutamente nadie, debe enterarse de esto. En segundo lugar... no hay explicaciones Luna. Ni justificación alguna. Amo a Hermione y supongo... que ella me ama también.
- No seas tonto, claro que te amo.- murmuró la aludida desde las profundidades de sus manos.
- Y eso,- continuó Harry como si Hermione no lo hubiera interrumpido, pero con una expresión mucho mas alegre a causa de las palabras de la chica,- eso debería alcanzarles como excusa suficiente. Les repito... les suplico... no se lo digan a nadie.- concluyó.
- Por favor.- agregó Hermione en tono de súplica, mirando a sus amigos. Hubo un silencio en el cual Neville miró hacia el suelo, aun con los ojos como platos...

Capítulo diecisiete: de regreso al Valle de Godric.

A decir verdad, el primer mes en el colegio había transcurrido de lo mas normal. Uno hubiera pensado que después de lo ocurrido con Voldemort, a Harry se le haría imposible caminar por los pasillos. Pero lo real era que Harry no era por esos días el único considerado como un héroe. Hermione, Ron y Neville cosechaban tantos aplausos en los pasillos como el mismo Harry, y muchas veces los alumnos menores los miraban con tanta fascinación como al “niño que vivió”. Al principio, Hermione se había mostrado encantada, aunque no lo reconociera. Pero dos semanas después del inicio de clases, su paciencia se vio puesta a prueba cuando un niño de primero la interrumpió en una traducción de Runas Antiguas que estaba realizando en la biblioteca. De ahí en adelante, su popularidad decayó bastante. Harry, por su parte, había disfrutado mucho de aquel primer mes. Le habían ofrecido nuevamente el puesto de capitán del equipo de Quidditch y, aunque lo había aceptado, le parecía que aquello pertenecía a una vida que ya había abandonado, una vida que se había visto obligado a dejar atrás para dedicar sus días a la persecución de Voldemort. En definitiva, lo que acaparaba su atención más que nada era Hermione. Le parecía increíble que se llevaran tan bien, que se quisieran tanto y que, aun así, tuvieran que esconderse. Según Hermione, aquellos encuentros secretos y ocasionales que podían llegar a tener hacían que la relación fuera mas “interesante”, pero Harry sabía que ni siquiera ella creía en esa teoría. Tenía que reconocer, sin embargo, que se las estaban arreglando bastante bien. En gran parte, gracias al mapa del Merodeador, que le permitía saber a Harry a todo momento en donde se encontraba Hermione. Así había sido como, en las primeras semanas, la jovencita se había asustado mas de una vez cuando una mano invisible salía de la nada y la arrastraba hasta algún pasadizo secreto detrás de un tapiz mugriento. Después de tener que acostumbrarse a la fuerza, era obvio que aquellos encuentros le parecían de lo más entretenidos.
Esa mañana el sol brillaba tan fuerte que arrancaba destellos dorados del lago. Harry acababa de terminar con el entrenamiento de Quiddich, y esperó que todo el equipo se fuera para sacar el Mapa del Merodeador. Se sorprendió cuando encontró a Hermione sentada en los jardines, y no en la biblioteca como esperaba verla. Se subió a su escoba y se dirigió hasta ella.
- Buenos días.- le dijo sonriendo y, después de mirar escrupulosamente en busca de curiosos, la besó.
- Buenos días,- contestó ella, y comenzó a abrir su mochila.
- ¡Juro que si sacas un libro de ahí me marcho ahora mismo!- soltó Harry, mientras se tumbaba a su lado. La chica lo miró con el entrecejo fruncido por un momento, como si Harry fuera una especie de programa de televisión poco interesante, y sacó de su mochila un termo enorme y un revoltijo de servilletas, que resultaron ser unos gigantes emparedados de pollo.- ¡Definitivamente eres la mejor!- dijo Harry tratando de reivindicarse, y la besó en la mejilla.
- ¿Adonde estuviste anoche? Me quedé hasta las doce esperando que vuelvas.- indagó la jovencita con un dejo de enfado.
- Acostado. Sabía que tenías que estudiar, y el entrenamiento empezaba temprano, asi que me fui a la cama después de la cena.- contestó Harry con cierta dificultad, puesto que se había metido un emparedado entero en la boca. Tragó rápidamente, y tomó el termo de jugo.
- ¿Qué tal el entrenamiento?- preguntó Hermione, mucho más tranquila, apoyándose en el tronco del árbol.- ¿Ron y Ginny?
- Normal. Murmuran a mis espaldas, pero ya me estoy acostumbrando.- respondió Harry encogiéndose se hombros, restándole importancia.
- Anoche estuve hablando con Neville sobre ese tema. Está bastante cansado de la situación. Según él... Ron sospecha de lo nuestro.- agregó Hermione en un susurro. Harry se atragantó y escupió la mitad del jugo que tenía en la boca. La chica le dio unas palmadas en la espalda.
- ¿Cómo diablos se enteró?- soltó Harry mirándola con enfado.
- No te molestes conmigo, porque si lo recuerdas, yo no tengo la culpa.- replicó la chica ofendida. Harry la miró por un segundo consternado, esperando que ella continúe. Le hizo un gesto con la mano, y Hermione resopló.- Neville dice que Ron no deja de interrogarlo acerca de nuestras... “desapariciones”.- explicó la chica, enfatizando su última palabra.
- Pero... si... ¡tendría que estar observándonos todo el tiempo para darse cuenta de que... “desaparecemos”!- replicó Harry.
- No lo se. Sería demasiado descarado de nuestra parte pensar en eso. Lo que quiero decirte es que... debemos tener más cuidado.- dijo Hermione en tono suplicante.
¡Es injusto!- se quejó él.-


Continuara...


By La Belu Punchi!!!! ^^